-¿Qué pasa? Le echas de menos, ¿no?
- No es eso, de verdad...
-¿Aún le quieres?
Esta vez ella no contestó.
-Lo sabía..
-Lo siento.
-No, no lo sientes. Si lo sintieras no me hubieras hecho pasar este tiempo a tú lado. Sí, lo sé, ha sido maravilloso. Pero me ha servido para estar más y más colgado de tí... Y, ahora, como las putas películas tú se lo dirás y volveréis juntos. Yo me quedaré hecho una mierda, vacío y sin tí, que es lo peor de todo.
Lily se acercó a él, intentó abrazarle pero él se apartó de golpe, sontando un manotazo en su hombro.
Edd se sentó y apoyó sus manos sobre la cabeza. Sin darse cuenta, empezaron a caerle lágrimas por sus mejillas.
-Lo que más voy a echar de menos de tí es cuando te duchas y después entro yo. Cuando en el vaho del cristal dibujas un corazón y sales corriendo del baño, como si hubieras hecho algo malo -dijo Edd, esta vez sonriendo.
Lily empezó a llorar, suavemente.
-También voy a echar de menos que te rías de mi cuando me duermo en las películas de amor. Y voy a echar mucho en falta estar continuamente al lado del teléfono, por si la persona que llama eres tú. El olor de tu pelo es una de las cosas que voy a necesitar cada día cuando me levante, pero tu no vas a estar ahí y, quizás no pueda seguir o quizás sea fuerte y si pueda.
-¿Sabes? Yo también voy a echar de menos al policía más guapo de la comisaría.Pero entiendeme, Edd -dijo Lily, llorando.
-Sé féliz, con eso me conformo -le dijo dulcemente Edd.
Lily esbozó una leve sonrisa y se acercó a Edd. Los dos se fundieron en un abrazo. Quizás ese abrazo no fuera un adiós, si no un hasta luego.
lunes, 25 de enero de 2010
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