domingo, 24 de enero de 2010

No hay nada mejor que una amiga con la que compartir todo.

Llevaban días sin hablar, llevaban días sin llamarse por teléfono, sin reírse juntas, sin salir como siempre hacían. Llevaban días echándose de menos, pero ninguna de las dos se atrevían a perdirse perdón, quizás por orgullo o quizás por miedo.
Las dos estaban tristes, vacías, con un revuelto en el estómago.
"¿Y si la pido perdón?" Pensó una de ellas. "No... que lo haga ella, no te jode"
De vez en cuando discutían, pero la mayoría de las veces simplemente se ignoraban.
Un día, por la noche, Nadia recibó un mensaje. "Mañana hablamos, vale?"
Al día siguiente, en el instituto se encontraron.
Nadia estaba esperándola en la puerta del baño, como hacían cuando eran amigas. Apareció Vero. Y, al ver a Nadia fue corriendo y le dio un abrazo.
-Lo siento Nadia, lo siento mucho -le susurró Vero llorando.
-Yo también lo siento... Siento haber sido tan estúpida por no averme atrevido a pedirte perdón y haber esperado a que tu lo hicieras.
-Te quiero.
-Y yo joder, y yo. Amigas para siempre, ¿vale?
-Amigas para siempre, lo sabes..

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