Se despertó aturdida, como cada día.La luz entraba por esa pequeña rendija de aquella persiana tan roída.Por la escasez de luz pudo averiguar que eran las 6:30 o 6:45 aproximadamente.Se levantó de ese mísero colchón de paja y acudió al lavabo.El cristal estaba sucio y no le permitia verse la cara con claridad.Se miró, tenía ojeras en la cara y un aspecto muy desaseado;normal, ya había perdido la cuenta de los días que llevaba allí encerrada.Su pequeña tiza con la que apuntaba los días en la pared se había agotado.
De pronto llegó él, tenía un aspecto muy agresivo y le tiró el plato como todos los días.
Ya me había cansado de gritar cada vez que abría la puerta pidiendo una ayuda que era en vano, asi que me quedé callada.Él me lanzó el plato en el que estaban las mismas cortezas de pan de molde y las cáscaras de mandarina.
Me las comí sin rechistar manteniendo aún la esperanza de salir de allí algún día.
Me tumbé en la cama y recapacité sobre lo ocurrido en los últimos 5 meses pensé en que ya no podía hacer nada más que esperar en ese lugar a que un milagro me sacara de allí.
Estaba harta y no sabía que hacer, tenía numerosos chichones en la cabeza porque aveces pensaba que la mejor forma era acabar con mi vida pero yo seguí con la esperanza, ante todo la esperanza
lunes, 18 de enero de 2010
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