
Sentada en el sofá, con las lágrimas cayendo por su mejilla, cogió su ordenador y tecleó. Tecleó como nunca en su vida lo había hecho:
"La gente siempre suele decir que no importa lo que digan los demás, que cada uno es como es. Yo, hasta hace unos meses, decía lo mismo. Siempre pensaba que por qué coño a la gente le duele tranto que piensen mal de ellos. Que se vayan a la mierda, decía. Pero ahora me doy cuenta de que soy estúpida. Porque estas putas lágrimas que están caynedo una a una inundando el teclado es por ellas y por ellos"
Soltó el ordenador y dejó el ordenador tirado en el sofá. Salió de la casa dando un portazo. Llovía, pero a ella le daba igual. Sólo quería desentenderse durante un tiempo de todo aquello que le rodeaba. Cogió su Ipod, se puso la música a tope y desapareció durante unas horas del mundo.
Para ella, ir al instituto era un infierno: tenía que augantar los continuos insultos, amenazas... dejándolo más claro, aguantar todas esas putadas que no la dejaban ser feliz. Pensó en cambiarse de instituto pero le daba miedo, tenía miedp de que en aquel sitio todo fuera peor. Tenía la idea de que todos los putos adolescentes eran así, crueles y sin sentimientos.
Le importaba eso, eso y muchísimas cosas más. Durante un momento, se imaginó que estbaa con él, en el parque. Ella era feliz, como nunca lo había sido. Mientras escuchaba la música, dejó volar su imaginación. Se sentía mas fuerte imaginándoselo a su lado. Pero, cuando cayó esa última lágrima y sus ojos se secaron, recordó que no. Que no le tenía en sus brazos y que nunca lo conseguiría.
Se tumbó en el césped y, con la voz entrecortada dijo: "¿Lo mejor de todo esto? Esque aún sigo queriéndote y no me importa"

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