
Raquel iba andando por la calle cuando se topó con el. "¡Mierda!" Pensó. Pero no porque no quería verle si no porque no estaba lo suficientemente guapa para encontrárselo.
En cambio él... sus ojos verdes, su sonrisa perfecta, su pelo de color castaño con sus rizos cayendo por su frente. Era perfecto y nunca estaba feo.
Intentó evitarlo pero no lo consiguió:
- ¿Nunca os han dicho a las enanas repelentes que se dice hola?
- Tengo prisa, ¿qué quieres?
- Nada, quería verte.
La besó, pero ella se apartó.
-¿Qué haces?
- Besarte, ¿no lo ves?-se rio.
- Das asco.
Se dio media vuelta y se fue.
- Estás loquita por mis huesos, lo sabes- dijo él con un tono chulo.
Raquel le sacó el dedo mientras de su boca salía un "Que te den"
Sin poder evitarlo, esbozó una sonrisa y dijo con la voz algo tocada: "Puede ser que sea un puto niñato, pero le quiero"
En cambio él... sus ojos verdes, su sonrisa perfecta, su pelo de color castaño con sus rizos cayendo por su frente. Era perfecto y nunca estaba feo.
Intentó evitarlo pero no lo consiguió:
- ¿Nunca os han dicho a las enanas repelentes que se dice hola?
- Tengo prisa, ¿qué quieres?
- Nada, quería verte.
La besó, pero ella se apartó.
-¿Qué haces?
- Besarte, ¿no lo ves?-se rio.
- Das asco.
Se dio media vuelta y se fue.
- Estás loquita por mis huesos, lo sabes- dijo él con un tono chulo.
Raquel le sacó el dedo mientras de su boca salía un "Que te den"
Sin poder evitarlo, esbozó una sonrisa y dijo con la voz algo tocada: "Puede ser que sea un puto niñato, pero le quiero"

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