Es de los pocos. De los que les gusta escuchar música y recapacitar. Aquel niño rubio de pelo rizado se había enamorado, y lo único que le importaba era ella.
Tenía que hacerlo, decírselo. Ese cosquilleo en el estómago no le dejaba en paz, por lo que decidió llamarla. Cogió el teléfono, respiró, marcó y llamó.
- Sonrisa bonita! -así le llamaba de forma cariñosa.
- Hoola.
- Justo estaba pensando en llamarte.
- Ah, si? -se alegró.
- Sí. Esque no entiendo matemáticas y como eres el más listo de mi clase... Si es que, vaya amigo que tengo. Listo y además guapo.
Alex no pudo evitar reírse.
- Bueno, ¿y tú que querías?
- Yo... Yo, bueno nada importante la verdad.
Ella se rio.
-Venga va, cuéntame.
Alex estaba muy nervioso, no sabía que hacer ni que decir. Al final acabó soltándolo, como si se hubiera quitado un peso de encima.
- Que te quiero.
- Ya, yo también.
- No de esa manera Lucía, estoy enamorado de tí.
- Ah...
- Lo sabía.. la he cagado, ¿verdad?
- No no, si esque no me lo esperaba.
- Bueno, no se si tu también. Pero ahora tengo que colgarte, lo necesito. Estoy demasiado nervioso para...
- Tranquilo Alex, mañana hablamos, ¿vale?
- Vale -dijo Alex, con la voz demasiado temblorosa.
- Adiooooos.
Después de esa conversación, Alex no durmió en toda la noche. Pensaba continuamente, algo desquiciado en que decirle mañana, como reaccionar cuando le vea, que decirle...
Intentó tranquilizarse tratando de dormir, pero lo único que consiguió fue ponerse más nervioso.
Entonces, cogió el reproductor de música y escuchó una de las canciones que más le entendían en ese momento, incluso más que algunas personas [...]
Por otra parte estaba ella, que nunca se había parado a pensar en si le gustaba o le dejaba de gustar. Pero después de aquella conversación... no paraba de pensar en él. Estuvo pensando en que hacer mañana. Alex era tan dulce, pero a la vez tan distinto a los demás. Quizás eso era lo que le gustaba, o quizás no. Se paró a pensar y dijo: "Si me ha conseguido sacar una sonrisilla tonta cuando me lo decía, si ha conseguido que esté toda la nochepensando en el y si también ha conseguido que en mi cuerpo se produzca una leve alegría es, en definitiva, porque yo también le quiero.
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