jueves, 21 de enero de 2010

Manías


-Cariño, ya llevamos un tiempo juntos y todavía no se cuales son tus manías. Precisamente, esa una de mis manías: que cuando conozco a alguien más a fondo necesito saber las suyas. Es algo que no puedo controlar.
Ella, riendo, se paró un tiempo a pensarlo y por fin respondió:
- Mi primera manía es que necesito escuchar música antes de dormir, no hay día que no duerma sin la última canción que he escuchado sonando en mi cabeza. Mi segunda manía es que no puedo ver a una persona sola tomándose una copa en un bar, tengo que acercarme a hablar con ella por mucho asco que me de. Mi tercera manía es que tengo que andar descalza por la casa hasta notar como toda la suciedad del suelo se va pegando en mis pies, ahí es cuando me lo sacudo y me pongo las zapatillas. Y la cuarta...
Ella se quedó callada, sonriendo.
-¿La cuarta?
-La cuarta es que odio que chicos guapos como tú me sonrían de esa manera que hagan que pierda la cabeza.
Él sonrió, enamorado.
-Tú tampoco me has dicho todas tus manías -dijo ella.
Él le besó el labio con ternura y añadió:
-Estar más de un minuto sin besarte.

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