jueves, 11 de febrero de 2010

Luna.

Gafas de Sol Rayban, chaqueta de cuero, vaqueros medio rotos, perfecta sonrisa, revoltoso y rubio pelo... Ahí estaba él. Al, como así le llamaban, esperaba a que su pequeña niña perfecta pasara andando para ir al instituto. La pequeña dobló la esquina y su delgado y perfecto cuerpo se movía aceleradamente a causa de que se había retrasado y llegavaba tarde a clase.
Por un momento se cruzaron las miradas, Al le sonrió pero ella evitó calquier contacto con aquel chico extraño que siempre veía al ir a clase. Su pelo rubio y largo tocaba sus mejillas debido al aire primaveral de mediados de abril. Llevaba una fina y ajustada chaqueta que le marcaban sus medianos y perfectos pechos. Era increíble. Era tan increíble que aquella chica fuera perfecta. Que no tuviera ningun defecto. Al tiró su malboro y lo aplastó con el pie de forma que el cigarro se apagó. Corrió detrás de ella y la cogió del brazo. Ella se asustó.
-Tranquila pequeña, que soy yo.
-No te conozco.
-Qué raro! Resulta que yo a ti sí.
-Tengo prisa.
-De acuerdo, te veré a la salida del colegio.
-No.. no puedo.
-Podrás. Ala, ahora vete al colegio que si no te van a regañar, pequeña.. ¿cómo te llamas?
-A...Ana.
-Mentira, te llamas Luna. La pequeña Luna.
-¿Como lo sabes?
Al miró la muñeca de la pequeña Luna, donde tenía una pulsera en la que ponía en letras de color azul LUNA.
-No es difícil saberlo.
-Me voy. Y para de llamarme pequeña, que ya tengo 16 años...
La pequeña Luna salió corriendo dejándo a Al solo.
-Adios preciosa..

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