Edd, al lado del teléfono, esperó a que aquella niña guapa que le enloquecía se lo hubiera pensado mejor y.. tal vez, le llamará.
Edd tenía claro que no podía vivir sin ella y que lucharía, como nunca lo había hecho.
La verdad, esque cada día estaba más seguro que su vida era ella: vivía para ella, respiraba para ella, sonría por y para ella... Según él, era un cursi, pero a su pequeña Lily eso le enloquecía, como todo lo que provenía de Edd.
No lo entendía... no entendía como habían podido pasar tanto tiempo juntos: tantas noches de verano, tantos paseos a la playa, tantas tardes en el sturbucks tomándose un frapuchino, el de chocolate y ella de vainilla. No entendía como coño esos momentos habían dejado de existir... Y no podía imaginarse ni un puto minuto sin ella.
-Te quiero Lily, te quiero... Y no voy a dejarte escapar, porque tú eres mi vida, y siempre lo serás -dijo Edd, melancólico.
Mientras tanto, la pequeña Lily pensaba en que hacer... Sí, es verdad que le hechaba de menos, pero.. Edd era mágico, y a ella le enloquecía.
Era tan perfecto y tan... puf, tan especial. Había pasado un verano estupendo a su lado, como nunca lo había vivido. Y sí, tenía claro de que estaba enamorado de él.
Pero, por otra parte... Aquel chico guapo, pasota, de ojos azules.. No sabía qué hacer. ¿A quién quería realmente Lily?
-Es tan difícil Edd... tan difícil.
Cada uno de los dos, melancólicos y mirando todas aquellas fotos que marcaban los momentos que habían vivido..
Estaba claro que, por mucho que a la pequeña Lily le costara... los dos eran inseparables y no podían tener una vida distinta, sin sus abrazos, sus besos, sus risas..
viernes, 5 de febrero de 2010
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